Campaña narrativa TTS - Episodio IV - DW vs DK

Episodio IV - Las gráciles brujas

Los incorruptibles, de Amareus Belarius han llegado al sector Traxis en busca de indicios del artefacto.

El destacamento de la Deathwatch, segúia ubicado en BlackCat 023, pero el campamento había sido trasladado debido al asalto de la posición inicial. No habían tenido bajas pero era extraño, ya que todos los códigos de comunicación estaban suficientemente encriptados como para evitar que hubiera epionaje por las ondas. A Amareus este asunto le comenzaba a preocupar: un cabo suelto más. Quizás todo era en pro de que un día pudiera atar todos los cabos y descubrir qué era lo que estaba pasando.

Respecto a la última refriega, el artilugio que consiguieron en el campo de deportes arcaico resultó no ser el buscado, era un señuelo para distraer nuestro eficiente equipo. Un mecanismo de fluxores incandescentes que emitía radiaciones fluorescentes en un maletín sui generis, de procedencia extraña, xeno.

En la nueva base Amareus tuvo comunicación con el bibliotecario.
Una banda Drukhari estaba realizando acciones en ese mismo planeta. Parecía que estaban más cerca del artefacto de lo que pensaban en un primer momento, después del fallido artilugio fluorescente.
Según la información facilitada las Brujas habían reunido un grupo de rehenes que podían tener conocimiento del artefacto. Urgía hacer un asalto al cuartel de los Aeldari Oscuros y salvar a los rehenes. En el caso de que eso no fuera posible, las instrucciones eran estar el mayor tiempo posible con los cautivos para extraerles toda la información posible.

Para esta misión el Sargento Belarius, que a partir de sus arengas, sus soldados le llamaban el Inspirador, escogió a Lexandro, Wulfang, Efrén y a Bryan. Los soldados pertenecientes a la sección habían aprendido que había que tener agallas en el campo.

Esta vez, el transporte aéreo les dejó caer mediante descenso en sogas verticales, a la cuadrilla en el área indicada. Las aeronaves ultrasilenciosas habían dado el efecto sorpresa esperado.


Las grúas y contenedores hacían sospechar una actividad imperial hace años. El Inspirador no tenía en el informe ninguna actividad reciente imperial en este planeta. Sería una nota más a apuntar en el cuaderno de bitácora.
La disposición en la zona de confrontación por parte de la Deathwatch fue tímida, debido a los peligros que podía entrañar un aislamiento de cada individuo ante el posible mayor número de efectivos drukhari.
Pronto las posiciones de los xenos se hicieron ver. Las mandrágoras hicieron acto de presencia, casi inmediatamente, por el flanco derecho, junto con un incubi. Estas bestias parecían no temer a la insignia de la Deathwatch. En un visto y no visto, el incubi, salido de la nada, se avalanzó rápidamente hacia Lexandro.
Mientras Bryan guardaba la posición , Wulfang y Amareus quedaban en posiciones avanzadas y Efrén intentaría adentrarse por el flanco izquierdo, buscando cobertura tras una vieja máquina de carga.



Lexandro no fue capaz de neutralizar al incubi que dejó fuera de combate a éste e intentó entrar "por la puerta de atrás" de la banda de armaduras negras. Amareus no podía aceptar esta deshonra y corrió hacia el incubi, bloqueándolo temporalmente .
Efrén por su parte se adelantó en un movimiento temerario hacia el punto izquierdo pero fue interceptado por otro incubi.
Wulfang no supo contenerse y de la rabia de no haber podido ayudar a Lexandro, se descubrió para enfrentarse al klaivex drukhari, que parecía dirigir la escuadra enemiga. No obstante, lesalió al frente una mandrágora que pudo neutralizar a distancia. No fue capaz de detener la segunda mandrágora, agazapada en las sombras de la vieja grúa de carga.
Las cosas se tornaban oscuras para Los incorruptibles.
En la lejanía, un kabalite lanzaba disparos certeros, presionando aún más las unidades de la Deathwatch.



Mientras Wulfang cargaba su infernus, el fanático con sus armas prácticamente arcaicas pero mágicas le asestó un golpe crítico, que lo dejó tumbado en el suelo de la instalación de logística. Una especie de risa sonó tras la máscara de aquella bestia. 

Perdidos los frentes y con los más veteranos en apuros o fuera de combate, Efrén tenía una labor épica que cumplir. El íncubi, no obstante, se veía más ducho en combate y, pese a esquivar varios golpes, le asestó un golpe en la rodilla derecha que le hizo tambalear y perder el equilibrio. Una vez en el suelo, Efren se encomendó al Emperador.

Mientras, en la retaguardia, Amareus hacía todo lo posible para defender la posición, mientras iba siendo roedado por aquellas sombras xenos. Bryan hizo por cubrirle, gastando todo el cargamento del bolter sobre aquellas alimañas de la telaraña, pero fue en vano. Esta vez el Emperador no estaba con ellos. La desesperación se adentraba en el pensamiento de los últimos hábiles de la cuadrilla.

Cuando el lider se vió acorralado, lanzó una mirada para Bryan. Todo estaba perdido. No habían podido responder a semejante amenaza. Prácticamente fuera de combate, el Lider planteó la retirada de sus hombres para que no fueran aniquilados y ser víctima de una vergüenza mayor.


Una vez retirados, pese a no presentar ninguna baja definitiva, Amareus Belarius había sido derrotado física y mentalmente.

Esta no había sido una escaramuza más. Estos resultados probablemente provocarían cambios drásticos en la unidad de Los incorruptibles. Igualmente, para Amareus toda la ira la concentraría para los Drukhari en la próxima vez que tuviera la oportunidad de cruzarse con ellos. No iba a quedar impune tal desplante.



Victoria clara de los Drukhari de Poke.

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